11 de mayo de 2009

¿Porqué no escribes de una vez?

Queda un mes, o quizá menos, pero lo que esta claro es que no quiero escribir mierdas como la siguiente, que he encontrado por internet y que vale perfectamente para describir la ANTI-literatura que tanto aborrezco, uno de los motivos que también me hacen querer escribir de una forma nueva o poco usual:

"Cuando el camarero vino a tomar la comanda seguía yo ajena a propios y a extraños cegada por esa luz que, cual canto de sirena, como los ojos élficos me llamaba. Recuerdo que vagamente mi marido que estaba junto a mí, me dio en el brazo.
"Estamos esperando que pidas"... Yo bajé de mi limbo y con una sonrisa un tanto ausente pedí:
"quiero de eso, de esa botella".
El siguió mi mirada y comprendió que la magia, una vez más, se había producido.
"Tienes buen gusto" me dijo, es la mejor ginebra del mundo.
Orgullosa de mi acierto, rápidamente decidí que el mejor matrimonio de la ginebra es la tónica.
"Vale, un gintonic pues."

Como podeis comprobar, las frases "cegado por una luz", "un tanto ausente", "orgullosa de mi acierto" las habeis escuchado y leido miles de veces, y yo pienso: ¿Para qué iba alguien a leerse un libro del cúal sabe perfectamente que su estructura, su lenguaje, su literatura, en definitiva, es calcada a la de sus hernanos de editorial?
No hablo de los mitos de la literatura, por supuesto, no me atrevo siquiera a criticarlos, pobre oh de mi! Los respeto, y los adoro.
No he dejado claro, o no he dicho más bien, que lo que estoy criticando es la literatura de best-seller. Palomitas y refresco en hojas de papel, crónica rosa literaria, mierda pura y nauseabunda. ¿Para que quemar tantos árboles? ¿Para qué? El maldito Angeles y Demonios de Dan Brown, el autor del Código da Vinci de marras, no tiene una sola frase salvable. ¡No hay nada que podamos subrallar y quedarnos para el recuerdo!
Recuerdos...¡eso son historias de verdad! Fantasía...¡historias que querríamos que fueran ciertas y las creamos y desarrollamos en nuestra mente! Dejad en paz a las catedrales, a los santos, al arte y a la història y escribid sobre vuestros vecinos, infumables escritores de pacotilla! ¿Ahora cualquiera puede escribir? ¿Cualquiera lo merece? ¡No si lo que hace no es transgresor, no emociona ni hace reir, no nos excita como el sexo o no nos hace llorar! ¡Eso es literatura, joder! El resto...¡mierda!
Este escrito de hoy es una especie de manifiesto. Manifiesto que queda un mes, o quizá menos para que empiece a escribir, y que he decidido no defraudar a nadie, al contrario ¡Sorprenderlos! ¡Asustarlos! ¡Llevarlos donde yo quiera! Un escritor no puede estar muy lejos de aquel cuentacuentos primitivo que explicaba historias a sus semejantes a la luz de una hoguera, cuando nuestros ancestros iban con taparrabos y cazábamos mamuts. ¡Escribir es relatar, y un buen relato debe conmover!

1 comentario:

maria dijo...

Conmueves, querido Mario, conmueves.