16 de febrero de 2009

Los abuelos

Los abuelos son esos seres entrañables, pequeños y arrugados que a veces se quedan delante de una obra corrigiendo, incordiando, molestando, hablando, contando chistes, y haciendo bulto. La sociedad de hoy en día tiende a despreciar la gente mayor, eso es tristemente cierto, y no estoy a favor de recluir a nuestros ancianos en centros. Supongo que en el apartado "MG for president" les daré una salida tan utópica como útil para la buena marcha de nuestro país. Quiero decir una curiosidad sobre los ancianos y el respeto a estos, y es que en la antigua Grécia, a estos se les llamaba a veces "tumbas", por su cercanía a la muerte. Me resulta gracioso, y entrañable también.
"¡Hasta mañana, tumba!"
Salvador es un hombre de unos sesenta y muchos que vive en la Floresta y que me cruzo por todos lados y siempre nos saludamos. Hemos hablado muchas veces y mucho rato, y me sé ya la mitad de su vida. Lo interesante de este hombre, la enseñanza que se desprende de él, es que por mucho que te deslomes a trabajar y ahorrar, nunca podrás llegar a disfrutar del todo el fruto de tu trabajo si les dejas un legado a tus hijos. No es que haya tenido movidas con su familia ni nada de eso, simplemente es un hombre que se ha dado cuenta de que cuando tuvo suficiente dinero acumulado ya era demasiado mayor para hacer con él lo que soñaba de joven.
Esto casa perfectamente con una filosofia que me gusta mucho:

"Carpe diem quam minimum credula postero" (aprovecha el día y no confíes en el mañana)
O como dijo James Dean, ese increíble actor de dos años de carrera cinematogràfica, solo tres películas y la eternidad entera para él:

"Dream as if you'll live forever. Live as if you'll die today" (sueña como si fueras a vivir para siempre, vive como si fueras a morir hoy)

Cada vez estoy más convencido de que se tiene que vivir el presente. Podemos marcarnos metas lejanas, de hecho el ser humano las necesita para vivir, pero hemos de sacar la mágia a cada uno de los momentos que estamos viviendo.
Como dice cierta filosofia oriental, vivir cada momento en su plenitud. Desayunar dedicándole tiempo al desayuno, disfrutando de él, concentrándonos en él, en el placer que nos reportará. Quizá no es necesario ver la tele mientras se desayuna, quizá no es necesario hacer mil cosas a la vez. Quizá lo suyo es dedicar un tiempo a cada cosa. yo creo que si eres de los que te gusta leer el periódico mientras desayunas, adelante, ¡pero no seas el que come el bocata mientras trabaja!

Esta entrada ha dejado mucho que desear, he empezado hablando de una cosa y me he ido por las ramas, lo sé, pero quería vaciar un poco la mente, y atropelladamente, así, en forma de letras, líneas y párrafos, ha sucedido

1 comentario:

Cletus dijo...

Está entrada me ha encantado Marcel: lo de los abuelos, que incordian pero que son geniales, lo de aprovechar cada momento, lo de disfrutar con lo que haces...

Yo a veces lo disfruto, pero en otras ocasiones, como hoy (y ayer), he comido mientras seguía currando, en menos de 5 minutos.
A ver si me aplico más.

Disfruta tú de los encuentros con los abuelos, que enseñan más de lo que creeemos. Por cierto, esta entrada me ha inspirado para publicar una en mi fotolog. Ya lo verás...

Saludos,